NUESTRO COMPROMISO ES CON BOLIVIA
Entre las conclusiones del Congreso de Empresarios y Emprendedores, realizado en pasado 29 de mayo en Santa Cruz, los asistentes concluimos que, por el bienestar del país, es necesario y oportuno un diálogo claro y sincero, para alcanzar un acuerdo nacional con el gobierno. Pero al mismo tiempo, definimos que este diálogo precisa tener resultados concretos, ser sostenido y con plazos específicos. En resumen, exigimos al gobierno un diálogo con respeto, honestidad y transparencia, en el marco de un trato igualitario, justo y equilibrado, condiciones que no hemos percibido hasta ahora.
Esta demanda ha sido una constante, y la hemos sostenido siempre, a pesar de la persistencia de mecanismos creados para afectar al sector privado, como los desbalances en la normativa laboral, persecución tributaria, sobrerregulación, competencia desleal desde el Estado, fomento a la informalidad y permisividad frente al contrabando.
Por esto, más de 300 líderes y dirigentes de los nueve departamentos y 30 sectores de la economía, que representamos a todo el empresariado boliviano, decidimos que es momento de reencausar el diálogo público privado, pero bajo condiciones distintas. Creemos firmemente, en base a los datos y la evidencia, que si no llegamos a un consenso entre el gobierno y el empresariado, la situación de la productividad, el empleo y el crecimiento, van a ingresar a un ritmo de contracción evidente, que nos llevará inevitablemente al incremento de la pobreza, la desigualdad y la informalización, afectando con más rigor a los departamentos de crecimiento menor, a los pequeños empresarios y a la clase media urbana.
El diálogo productivo, horizontal y transparente, ya no es una alternativa para el gobierno ni para los privados, es el único mecanismo que nos permitirá encarar el futuro, –que ya empieza a percibirse con menos optimismo– con posibilidades reales de evitar que los bolivianos más vulnerables, los que tienen empleos precarios, los que viven al límite de la subsistencia y los que aún creen en la posibilidad de arriesgar sus ahorros para emprender una actividad económica, sean arrastrados por una crisis previsible, originada por la negación obstinada, la soberbia y la ceguera voluntaria.
Hay temas urgentes que deben ser abordados como el diseño de un plan para revertir la desaceleración y los desbalances macroeconómicos, las medidas urgentes para apoyar a las regiones de menor desarrollo y a los sectores de la industria manufacturera; los efectos de la política salarial y el segundo aguinaldo y los mecanismos para avanzar en la formalización y una política seria, efectiva e integral para disminuir el contrabando.
Los empresarios privados, que contribuimos dia a día con el desarrollo económico y social del país, que arriesgamos recursos propios para invertir en nuestros emprendimientos, que generamos oportunidades y empleo para la gran mayoría de la población urbana y que contribuimos con nuestros impuestos al sostenimiento del país, creemos que afirmar que «Este es un Gobierno de trabajadores no de los empresarios», no solo constituye una clara expresión discriminatoria e injusta, sino que contradice el discurso de unidad, integración y sobre todo de diálogo que debe primar en cualquier relación entre el Estado y los cientos de miles de bolivianos que día a día sostienen al país, con su trabajo, creatividad y sacrificio, y creen en el esfuerzo individual y privado como fundamentos del bienestar colectivo.
Por eso y pese a las condiciones adversas, seguimos apostando por la construcción de un país productivo, inclusivo y donde se reconozca a cada quien el valor que le corresponde en nuestra sociedad. Somos un actor relevante de la economía y esperamos un trato en correspondencia con la importancia que tenemos. Reiteramos, una vez más, que nuestro compromiso es con Bolivia.
Esperamos por parte de nuestras autoridades la suficiente apertura, honestidad y voluntad para asumir, como señaló recientemente una autoridad nacional, que el sector privado y el público se necesitan mutuamente, para asegurar el bienestar de todos los bolivianos.